Si estás camperizando un furgón, hay una decisión que parece pequeña… hasta que llega el primer viaje: ¿nevera termoeléctrica o de compresión?
Las dos se llaman “nevera eléctrica portátil”, sí. Pero no juegan en la misma liga. Una está pensada para escapadas cortas y presupuesto ajustado. La otra es para quien quiere frío serio, incluso con 35 °C fuera, y dormir tranquilo varios días.

En este artículo te explico qué cambia de verdad (rendimiento, consumo, ruido, autonomía, precio) para que elijas sin arrepentirte.

Termoeléctrica vs compresión: las diferencias que importan de verdad

Antes de entrar en tecnología, pon el foco en lo práctico: qué temperatura consigues, cuánto aguanta y cuánto te cuesta mantenerla.

  • Termoeléctrica: ligera, simple, suele ser más barata. Enfría “hasta X grados por debajo del ambiente” y algunas también calientan. Perfecta si eres principiante y haces salidas cortas.
  • Compresión: funciona como un mini-frigo de casa. Enfría rápido, mantiene temperatura estable y muchas llegan a congelar (hasta -18 °C / -20 °C según modelo).

La pregunta clave no es “cuál es mejor”. Es: ¿cuál encaja con tu forma de viajar y tu presupuesto real?

¿Cómo funciona una nevera termoeléctrica ?

La termoeléctrica apuesta por la sencillez: enchufar y listo. No hay compresor, no hay gas, y el conjunto suele ser más ligero.

El efecto Peltier explicado sin complicarte

Estas neveras usan un módulo que, al recibir corriente, crea una cara fría y otra caliente. Para que funcione bien, la parte caliente necesita ventilación (por eso oyes el ventilador).

En la práctica, una termoeléctrica suele lograr una diferencia de unos 20 °C respecto al exterior. Ejemplo típico: si fuera hay 25 °C, dentro puede bajar a unos 5 °C.

Sus límites (y por qué en verano pueden ponerte a prueba)

Aquí no hay magia: si la temperatura exterior sube, el rendimiento cae. En muchos casos, a partir de 25 °C ya notas que le cuesta mantener bebidas realmente frías.

Y ojo con esto: la termoeléctrica suele trabajar “constante”, así que si viajas en modo autonomía, puede comerse rápido tu batería auxiliar si no lo tienes bien calculado.

Lo bueno: doble función frío y calor

Muchas termoeléctricas pueden invertir el funcionamiento y mantener comida caliente (algunas llegan a 60–65 °C).

Para un trayecto en invierno o para llevar un plato preparado, es un plus real que una compresión no suele darte.

¿Cómo funciona una nevera de compresión?

Si lo que quieres es un frío estable, aquí está la respuesta. La nevera de compresión es más “frigo de verdad”.

Compresor: el sistema de un frigorífico, pero portátil

Un compresor hace circular un gas refrigerante para extraer calor del interior. Resultado: enfría rápido y mantiene la temperatura con mucha precisión.

Según modelos, puedes regular entre +10 °C y -20 °C. Y en gamas actuales es habitual ver:

  • panel digital para ajustar grados
  • modos “Eco”
  • protección de batería para no quedarte tirado

Congelar y mantener frío constante: su gran ventaja

En verano es donde se gana su fama: aguanta mejor con calor exterior alto y no depende tanto del ambiente como una termoeléctrica.

Consejo simple (pero decisivo): carga la nevera con alimentos ya fríos y llénala al menos a 2/3. Mantendrá la temperatura con menos esfuerzo.

Algunos modelos incluso ofrecen dos zonas (frío + congelación). Para viajes largos, eso cambia la vida.

Y la nevera de absorción (trimix), ¿merece la pena?

La nevera de absorción destaca por una cosa: puede funcionar con 12 V, 230 V y gas. Para estancias largas sin electricidad, el gas puede ser una ventaja.

Pero no es la opción más “plug & play” para una camperización sencilla. Suele requerir más cuidado en instalación/ventilación y, si entra en montaje fijo, la parte ITV/homologación puede complicarse (lo vemos más abajo).

Consumo eléctrico y autonomía: lo que te interesa si viajas “a tu aire”

Aquí mucha gente se equivoca porque mira solo vatios y no el comportamiento real.

Termoeléctrica: consumo constante

Suelen consumir 40–60 W (según modelo y alimentación). El problema no es solo el número: es que no “descansa” tanto y depende mucho de la temperatura exterior.

Compresión: picos, pero por ciclos

Una compresión suele moverse en 40–100 W según capacidad. Pero el compresor trabaja por ciclos: enfría, para, mantiene… Por eso, a igual capacidad, normalmente te sale mejor en autonomía que una termoeléctrica.

Mini-idea útil si tienes placa solar: una compresión bien dimensionada es de lo más agradecido para combinar con solar y batería.

Presupuesto: cuánto cuesta cada tecnología (y cuándo vale la pena pagar más)

Aquí vamos al grano: precio de compra + “coste de tranquilidad” en ruta.

Termoeléctrica: la opción económica para empezar

  • Modelos 20–30 L: 50–100 € suele ser un rango típico.
  • Con pantalla digital y extras: 150–200 €.

Si haces fines de semana, trayectos cortos, y no necesitas congelar, es una compra muy razonable.

Compresión: más cara, pero también más “frigorífico real”

  • 20–30 L: 200–300 €.
  • Con control digital avanzado / conectividad: alrededor de 400 €.
  • Gama alta con doble zona y funciones extra: 500–900 €.

¿Duele más al pagar? Sí. ¿Se amortiza? Depende de tu uso: si viajas a menudo, en verano, y quieres frío estable, normalmente sí.

Consejos para elegir sin fallar

Antes de mirar marcas, responde a estas preguntas. Te ahorran devoluciones y frustración.

1) ¿Cuántos días y cuántas personas

  • 1–2 personas, escapadas: 20–25 L suele bastar.
  • Familia o compras grandes: 35–45 L te da margen y permite botellas de 1,5 L en vertical (si la altura lo permite).

Si compras demasiado grande “por si acaso”, sube consumo y ocupa un espacio que en un furgón vale oro.

2) ¿Tu instalación eléctrica acompaña?

Revisa esto, aunque seas principiante:

  • ¿Tienes 12 V estable? ¿O también 230 V en camping?
  • ¿Tu toma es mechero, Anderson, o cableado directo?
  • ¿Tienes batería auxiliar o tiras de la principal?

Una compresión sin batería auxiliar puede funcionar, pero hay que pensarlo muy bien si paras mucho tiempo.

3) ¿Viajas al calor (Andalucía en agosto) o clima suave?

Si sueles viajar a lugares muy calurosos, la termoeléctrica puede quedarse corta. En cambio, si haces rutas de clima templado y quieres algo simple, la termoeléctrica puede ser suficiente y más barata.

4) ¿Te importa el“calor extra”?

Si te interesa mantener comida caliente en invierno, la termoeléctrica juega con ventaja. Es un detalle, pero en algunas rutas se nota.

Homologación e ITV: ¿hay que legalizar una nevera en tu camper?

Si la nevera es portátil y la usas como “equipo de viaje” (la pones y la quitas), en general no se tramita como reforma. El punto sensible en ITV suele ser cuando conviertes la nevera en un elemento fijo dentro del acondicionamiento interior.

Para que tengas una referencia clara: el Manual de Reformas (Revisión 7ª) incluye el “frigorífico” entre los ejemplos de transformaciones que se tramitan por el CR 8.31, y también indica que las transformaciones a “furgón vivienda” se legalizan a través de ese mismo código.

Cuándo normalmente NO necesitas homologar

Llevas una nevera termoeléctrica o de compresión sin anclajes permanentes (va sujeta con cinchas o soportes removibles).

La conectas a una toma prevista por el vehículo, por ejemplo la toma de mechero 12 V, sin añadir una instalación nueva.

Cuándo es fácil que SÍ tengas que legalizarlo para ITV

  • La nevera queda atornillada/remachada o integrada en un mueble fijo que afecta a la zona de carga.
  • Has montado una instalación eléctrica fija (batería auxiliar, cuadro, tomas, inversor, cableado permanente). En este tipo de reformas, el Manual indica que se incluyen las instalaciones de 12 V, salvo las que se conectan a la toma propia del vehículo (mechero).
  • Has añadido instalación de gas (caso típico si optas por absorción/trimix con gas) o cualquier sistema fijo asociado.

En esos casos, además de la inspección, suele haber que preparar documentación (por ejemplo, proyecto técnico, certificación final de obra, informe de conformidad y certificado de taller), y aportar certificados de cumplimiento de gas y baja tensión si procede.

Consejo rápido: si tu idea es dejarlo fijo y “como de fábrica”, consulta con un ingeniero de homologaciones antes de taladrar. Te dirá exactamente qué documentación te van a pedir en tu caso.

Checklist final: elige tu nevera en 60 segundos

Si quieres una decisión rápida, usa esto: • Quiero barato, ligero y para escapadas → termoeléctrica. • Quiero frío real, estabilidad y opción de congelar → compresión. • Viajo mucho sin electricidad y valoro gas → absorción (pero revisa bien instalación e ITV si es fija). • Tengo presupuesto ajustado (≤100–150 €) → termoeléctrica encaja mejor. • Puedo invertir 250–400 € y viajo con calor → compresión suele compensar.

Preguntas frecuentes

¿Una termoeléctrica sirve para verano?

Sirve, pero con matices: si afuera hace mucho calor, enfriará menos. Si tu objetivo es mantener helados o congelados, no es la apropiada.

¿Puedo meter acumuladores de frío en una nevera eléctrica?

Sí. Ayudan especialmente cuando conduces sin alimentación o haces paradas. Úsalos como apoyo, no como solución principal.

¿La compresión hace mucho ruido?

Depende del modelo, pero lo normal es que el compresor suene por ciclos. Bien colocada y con buen aislamiento, no debería ser un problema serio para dormir, pero si eres muy sensible, conviene fijarte en el nivel sonoro del fabricante.

¿Qué es mejor para una primera camperización “soy principiante”?

Si estás empezando y no quieres liarte con batería/instalación: termoeléctrica pequeña + uso inteligente (sombra, no abrir cada 2 minutos, comida ya fría). Si ya vas a montar batería auxiliar y te planteas viajar más, la compresión es más “definitiva”.